lunes, 12 de noviembre de 2012

La Violencia Familiar como Problema Social.


La definición y la caracterización del problema social conllevan un análisis de diversos factores que, según Elsa Passicot, influyen no sólo en la identificación de un problema como tal, sino también en la explicación de sus fases de desarrollo y su repercusión en los diferentes grupos sociales que se ven afectados por esta situación problemática.
De acuerdo a la elección de una situación particular a analizar, en este caso la violencia familiar, intentaremos determinar si la misma debe o no ser considerada un problema social según el material teórico brindado; es decir, analizaremos el conflicto desde el punto de vista de la autora para reconocer si ella definiría a la violencia familiar como problema social.
Por un lado vale estructurar la teoría en dos grupos de conceptos: el primero abarcando las características de un problema social (incluyendo ideas de grupos de interés y conciencia, entre otras) y el segundo caracterizando sus fases de desarrollo.
Tomaremos como ejemplo algunos casos puntuales de violencia familiar que cobraron notoriedad a nivel masivo a través de los medios de comunicación y, por lo tanto, generaron una de las características más importantes para definir un problema social según Passicot: la conciencia de una condición social.
Nos referiremos brevemente a los casos de Wanda Taddei, en el año 2.010, de Tomás Santillán, del año 2.011 ( se puede hacer un seguimiento completo del caso aquí: http://www.lavoz.com.ar/temas/tomas-dameno-santillan) y el llamado “caso Ludmila” del año 2.005, todos ellos hechos de violencia y asesinato por parte de familiares cercanos a las víctimas.
http://antrocuarteblog.blogspot.com.ar/2012/11/documento-numero-1.html

En estos casos se puede ver que los sujetos sociales involucrados pertenecen en su mayoría a la clase media, un grupo definido como de influencia por su injerencia en la estructura social desde diferentes puntos de vista: económico, de generación de pautas culturales, etc. Aunque, claro está, esto no es privativo, como se ve en la referencia al caso de la pequeña Sofía, mencionado aquí:
Al mismo tiempo, se toma conciencia de la existencia de una condición social porque se consideran a estos hechos como casos extremos ejemplos de situaciones alarmantemente frecuentes. Por supuesto que, además, se ven afectados valores morales y la solución a esto necesita de la acción colectiva. Desde estos puntos de vista, claramente definidos por la autora estamos, hasta el momento, hablando de un problema social.
Con respecto al conflicto entre los grupos de interés al que hace mención la autora, podríamos decir que es el de los representantes del estado el que más se ve perjudicado en sus intereses, ya que la consecuencia directa de un hecho de estas características es el de mala publicidad para el gobierno con respecto a su inacción en pos de la prevención de situaciones conocidas si bien atemperada, claro está, por las características imprevisibles en algunos casos de sucesos similares. Igualmente se puede establecer una línea de pensamiento que lleve a identificar al grupo de poder del estado como responsable por las condiciones de vida que generan acciones o reacciones como las informadas en las crónicas al respecto de estos hechos de violencia. De todas formas, el manejo de la publicidad puede tornar esta imagen en positiva.
          Según Passicot, se presenta una lucha entre los grupos que intentar definir el problema y los que se niegan a reconocerlo. En este contexto, los primeros serían algunos medios de comunicación, analistas sociales, familiares de víctimas, organizaciones civiles que trabajan por su cuenta en la búsqueda de soluciones, otros grupos que se movilizan espontáneamente (ver http://www.agenciamet.com.ar/noticias/index.php?option=com_k2&view=item&id=700:movilizaci%C3%B3n-en-repudi%C3%B3-de-la-violencia-de-g%C3%A9nero&Itemid=110#.UKBio1JQTH1) y diferentes sectores del espectro político opositor al gobierno de turno. Los segundos serían el gobierno en sí, la fuerza policial desprestigiada e incluso el poder judicial, entre otros.
          Para la autora existen tres fases en el desarrollo del problema social: la agitación, que se da cuando un grupo de influencia comienza a intentar convencer a otros grupos de la existencia de un problema social, la legitimación, cuando se reconoce a estos grupos y sus intenciones y se comienza a trabajar con ellos y burocratización, que viene a englobar las acciones de gobierno tendientes a apalear la situación pero que, si no se convierte en solución de fondo, puede generar nuevos conflictos. Generalmente esto se da cuando se generan nuevas instituciones oficiales para el tratamiento de un problema social, por ejemplo, pero no se intenta atacar a las bases del problema, sino intentar que no se llegue a mayores ante un hecho en particular. Aquí van algunos ejemplos:

http://antrocuarteblog.blogspot.com.ar/2012/11/documento-numero-2.html 

Finalmente, y habiendo podido ubicar cada uno de los conceptos dentro de las situaciones planteadas podemos determinar que, en lo que se refiere a problema social, la violencia familiar es una situación conflictiva de la que diferentes grupos de influencia han tomado conciencia, que pasa por las etapas de agitación, legitimación y burocratización, que presenta conflictos entre grupos de poder, que afecta de manera negativa a los valores de la sociedad y que requiere, para su solución, de acciones colectivas. Por lo tanto, de acuerdo a lo expresado por Elsa Passicot, definimos a la violencia familiar como un problema social.

1 comentario:

  1. A través en habilitar espacios de palabras que invitan a la lectura y a la capacidad de escuchar y no sólo oír.
    Desarrollaron un notable análisis de las nociones de formulaciones de voces autorizadas, desde sus investigaciones y estudios, por elaborar definiciones sobre conductas y comportamientos sociales.
    Gracias por compartir sus producciones

    ResponderEliminar