martes, 25 de septiembre de 2012

Las figuras del extranjero como un viaje y una traducción


      Intentar relacionar al extranjero con la idea de viaje requiere establecer necesariamente un sistemático paralelismo  entre conceptos a priori disímiles pero que presentan en un contexto pedagógico amplio una mayor cuota de sinonimia  que se transparenta, en parte, por el análisis consciente de las relaciones teóricas básicas entre sus definiciones y, por otro lado, por la observación de los diferentes momentos del proceso de estudio y aprendizaje en el ámbito de análisis social.
      Todo viaje implica un desplazamiento hacia lo desconocido, hacia lo que excede los límites de nuestra cotidianeidad y nos obliga así a darle una posibilidad a eso que es un interrogante para nosotros hasta el momento en que lo que no conocemos comienza a ser no extranjero o, simplemente, conocido. Este viaje entonces se convierte en un gradual entendimiento de aquello que es básicamente lo ajeno, lo que posee una entidad mas allá de nosotros mismos y por lo tanto se refleja en nuestra conciencia como posibilidad de descubrimiento y, al mismo tiempo, como un desafío; el momento de intentar descubrir y entender lo que nos es impropio es el comienzo del viaje; la búsqueda de transformarlo en lo posible es el viaje en sí; es intentar identificar, comprender, adaptar, racionalizar y materializar lo extranjero, volviéndolo propio como parte de lo cotidiano.

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Las ideas presentadas son fructíferas. Pero no por ello cotidianas. Hacer "cotidiano" algo corre el riesgo de dejar que ese "algo" se me presente como extranjero.
    Ser extranjero no debe ser sinónimo de imposibilidad sino todo lo contrario, posibilidad para que acontezca algo novedoso o lo que se presenta empezar por desnaturalizar sacar de lo natural o de lo cotidiano

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